
La decoración con imágenes y figuras alusivas a temas religiosos dejó de ser exclusiva de templos, conventos, monasterios e iglesias, al punto que esa pasión se tomó los rincones de la casa y se convirtió en un buen motivo para alabar el gusto por una tradición milenaria.
Actualmente, lo que más llama la atención es la preferencia de las nuevas generaciones por este tipo de arte, especialmente en una época en la que, aparentemente, el tema de la fe estaba en proceso de revaluación.
Hay algunos casos, como el de las personas que les gustan los rincones llenos de velas, libros de oraciones o imágenes, que quedan apropiados si en esa casa se acostumbra rezar aunque la recomendación será siempre utilizar estos espacios con menos elementos, pero estéticamente agradables.
¿Qué accesorios se recomiendan?
La elección de los elementos religiosos es, quizá, más difícil que la de los artículos tradicionales; de hecho, saturar los espacios puede generar choques estéticos (regla que, de todas formas, se aplica para todo tipo de decoración: ubicar solo antigüedades satura, lo mismo que artículos extremadamente modernos, o únicamente artesanías…).
En ese orden, vale la pena tener en cuenta algunas recomendaciones: las velas, por ejemplo, se utilizan en diversos espacios de la casa; en el mercado se encuentran de parafina y cera líquida, en varias formas y tonos (blancas, de color crema o combinadas).
Por otro lado algunas personas, especialmente aquellas que habitan en espacios amplios, utilizan retablos y altares, aunque los atriles son los más comunes, especialmente para ubicar la Biblia.